8-10 FEBRERO 2022
MADRID IFEMA

En el sector de la alimentación, la gran mayoría de los envases que se utilizan son de un solo uso. Un hecho que genera una gran cantidad de residuos. Con toda la consciencia de cuidar el medio ambiente, de reciclar más y de reducir el plástico, el packaging comestible se ha convertido en la solución perfecta para sustituir el plástico de un solo uso para alimentación. Platos, cubiertos y botellas que se comen, o bolsas que se beben, se están convirtiendo en tendencias.

Parece una solución muy innovadora para reducir los residuos que generan los envases de un solo uso, pero lo cierto es que ya hay algunos ejemplos de firmas que están apostando por el packaging comestible. Hace unos meses, la Sociedad Americana de Química presentó unos envases fabricados con plásticos comestibles y biodegradables. Se trata de envases fabricados con caseina, una proteína extraída de la leche, junto con pectina extraída de los cítricos. Además, al estar fabricados con materiales naturales, conservan el oxígeno en los alimentos con una eficacia 500 veces mayor que el plástico tradicional, por lo que los alimentos tardan más en estropearse.

También una startup de Indonesia, Evoware, se ha propuesto reducir los residuos generados por el packaging de un solo uso y ha utilizado algas marinas para desarrollar una bolsa de empaque completamente comestible, biodegradable y con la propiedad de disolverse al entrar en contacto con agua caliente. Estos envases se utilizan para el café instantáneo, azúcar y condimentos para fideos instantáneos, ya que se desintegran cuando se vierte agua hirviendo.

Y de envases para los alimentos a platos, vasos y cubiertos. Un ejemplo son los platos y cubiertos biodegradables de la firma Biotrem, hechos con salvado de trigo que se descompone orgánicamente en solo 30 días, frente a los meses y años que tardan en consumirse los platos de papel y los de plástico. Algo parecido son los vasos de café comestibles de la cadena norteamericana KFC, creados a partir de galleta de trigo, envuelta en papel de azúcar y con una película de chocolate blanco residente al calor. Sin embargo, aunque esta solución sea una alternativa para reducir los residuos, habría que analizar qué impacto tiene en la salud de las personas por los productos que se utilizan en este vaso comestible.

¿Y el agua? ¿Qué packaging utilizamos para envasar el agua? La última innovación llega de mano de la startup londinense Skipping Rocks Lab, que ha diseñado una burbuja de agua que se come. Parece difícil de imaginar, pero es una especie de cápsula gelatinosa en forma de burbuja que sustituye la función de las botellas de plástico. Y como está hecha con alga marina, se puede degradar fácilmente e incluso comer.

Por tanto, estamos empezando a ver soluciones innovadoras en cuanto a packaging comestible. Y es que las ventajas que ofrece son numerosas: ayuda a la reducción de residuos, es ecológico, y además puede hacer que ese producto se diferencie de la competencia por su diseño innovador. Sin embargo, todavía existe el riesgo de que algunos usuarios no compren el producto por miedo a que comerse el envase no sea higiénico o que esté hecho de materiales poco saludables. Por tanto, nos enfrentamos a un nuevo reto en el ámbito del packaging con los envases comestibles. Nuevos retos y debates que se analizarán en PICK&PACK con el Congreso Nacional de Packaging 4.0. ¡Descubre todas las nuevas soluciones en packaging!